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Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes en el caniche: cojera en un cachorro

Por la redacción de The Poodle Guide · Actualizado el 19 de octubre de 2026

Cachorro de caniche rizado de color rojizo corriendo alegre hacia ti por la hierba, con una pata delantera levantada y las orejas al viento

Tu cachorro de caniche tiene unos seis meses, corre y juega como toca, y de pronto notas que evita apoyar una pata trasera. Al principio solo después de jugar; unas semanas más tarde, también en el paseo. No hubo ningún golpe ni salto raro. Cuando un perro joven y pequeño empeora poco a poco de una pata trasera, el veterinario piensa enseguida en una enfermedad concreta: Legg-Calvé-Perthes.

Qué ocurre dentro de la cadera

La cabeza del fémur es la bolita que gira dentro de la cavidad de la cadera. En un cachorro ese hueso aún se está formando y depende de un riego sanguíneo frágil. En Legg-Calvé-Perthes ese riego se interrumpe: el hueso se queda sin oxígeno, muere y se debilita. Bajo el peso del perro la cabeza se hunde y se deforma, la cadera deja de girar con suavidad, duele y, con el tiempo, aparece artrosis. El nombre técnico es necrosis avascular de la cabeza femoral.

Por qué se corta la sangre no se sabe con exactitud. Lo que sí está claro es que afecta sobre todo a razas pequeñas: el centro de salud canina de la Universidad de Cornell cita expresamente a los caniches miniatura y toy junto al yorkshire, el chihuahua o el pomerania. Es una de esas afecciones, junto con la luxación de rótula, que forman parte de la salud del caniche toy.

Qué tallas afecta

La enfermedad se concentra en los perros pequeños, hasta unos 12 kilos de adulto. En la práctica, eso quiere decir el caniche toy (24 a 28 centímetros, 2 a 4,5 kilos) y el enano (28 a 35 centímetros, 4 a 7 kilos). En el mediano es menos habitual, y en el gigante, de 45 a 60 centímetros y 20 a 30 kilos, no es lo que se espera. Si un caniche grande cojea de una pata trasera, lo más probable es que el origen sea otro, por ejemplo una displasia de cadera. De hecho, la RSCE incluye la displasia de cadera, y no el Perthes, entre las pruebas de salud de su listado para el caniche gigante. Pero eso lo decide el veterinario con una radiografía, no tú con una tabla de tallas. Puedes comparar las cuatro en tallas de caniche.

Qué ves tú y cuándo

Las molestias suelen empezar entre los 4 y los 11 meses, mientras la cadera aún crece. Fíjate en esto:

  • Cojera de una pata trasera que va empeorando durante semanas. A veces, en cambio, aparece de golpe.
  • Dolor o quejidos al mover la cadera o al estirar la pata hacia atrás.
  • Rigidez al levantarse y pocas ganas de correr o de subirse al sofá.
  • Un muslo más delgado en el lado afectado, porque el perro usa menos esa pata y el músculo se pierde.
  • A veces, una sensación de crujido en la cadera.

Lo normal es que esté afectada una sola cadera. En una serie húngara de 43 perros, cinco (alrededor del 12 %) la tenían en las dos.

Conviene distinguirla de la luxación de rótula. En la rótula el problema está en la rodilla y ves el paso característico a tres patas: unos pasos levantando la pata y luego normalidad. En Perthes está en la cadera y la cojera va a más y se queda. El diagnóstico diferencial lo hace el veterinario; a ti te basta con notar que algo no va bien.

El diagnóstico: radiografías

El veterinario valora la edad, la raza y cómo ha evolucionado la cojera, y explora la cadera con las manos. Se confirma con una radiografía. Al principio los cambios pueden ser sutiles, y a veces se repite la placa a las pocas semanas. Por eso no esperes meses a ver si el cachorro "se le pasa": una cojera que no cede merece consulta.

El tratamiento: por qué casi siempre se opera

El reposo y los analgésicos ayudan solo a una minoría de los perros. La mayoría mantiene dolor en la cadera aunque tome medicación, y la deformación no se revierte. Por eso lo habitual es la escisión de la cabeza y el cuello del fémur: el cirujano retira la parte dañada y el perro forma una articulación de tejido fibroso que los músculos de la cadera sostienen. En un perro ligero como un caniche toy suele funcionar muy bien, y el pronóstico es muy bueno: la mayoría vuelve a andar sin dolor, correr y jugar. También existe la prótesis total de cadera, pero la hace un especialista en ortopedia y se plantea sobre todo en perros más grandes.

Lo que marca el resultado es la rehabilitación. La fisioterapia suele empezar pocos días después de la operación, con movimientos suaves de la articulación; la natación puede ayudar cuando ya han retirado los puntos. Cuenta con unos meses de recuperación progresiva. Si tu cachorro ya está acostumbrado a su transportín, el reposo será más llevadero: mira el adiestramiento en el transportín.

No se puede dar un precio fijo: depende de la clínica, la comunidad y de si incluye radiografías, cirugía, medicación y fisioterapia. Pide siempre un presupuesto desglosado por escrito. Y revisa tu seguro para caniche: las enfermedades preexistentes suelen quedar fuera, y como esta afecta a perros jóvenes, contratarlo cuando el cachorro llega a casa y está sano marca la diferencia.

Hereditaria, y qué implica para el criador

La herencia pesa mucho. En varias razas se han encontrado factores de riesgo hereditarios, pero el patrón no está establecido y probablemente intervienen varios genes. No hay test de ADN. El consejo es claro: un perro con Legg-Calvé-Perthes no debe criar. Tampoco consta entre las pruebas de salud habituales del caniche: la RSCE, la Real Sociedad Canina de España, lista en su reglamento la luxación de rótula (en toy, enano y mediano), la displasia de cadera (en el gigante) y la atrofia progresiva de retina prcd-PRA, pero no el Perthes. Así que tienes que preguntarlo tú.

Desde la Ley 7/2023 de protección animal, los perros solo pueden venderse a través de criadores registrados y ya no en tiendas. Es una buena base, pero no sustituye a las preguntas: un criador serio sabe si ha aparecido en sus líneas y te lo dice con franqueza. El que repite "todos los cachorros están sanos" sin enseñarte nada, o no lo sabe o no lo cuenta. Más pautas en comprar un caniche toy.

Después de la operación, en casa

  • Peso bajo control. Un perro delgado carga menos la articulación nueva: sobrepeso en el caniche.
  • Menos saltos. Una rampa o escalón junto al sofá y la cama ahorra muchos impactos.
  • Subir poco a poco. Primero paseos cortos con correa, luego más largos, y consulta antes de cualquier deporte.
  • Trabajo mental durante el reposo. Un cachorro que no puede correr se aburre rápido: juegos de olfato y premios escondidos lo entretienen sin cargar la cadera.

En resumen

  • Legg-Calvé-Perthes es la muerte del hueso de la cabeza del fémur por falta de riego, sobre todo en razas pequeñas como el caniche toy y el enano.
  • Empieza normalmente entre los 4 y los 11 meses: cojera de una pata trasera que empeora poco a poco.
  • Se diagnostica con radiografías; si hay dudas, se repiten a las pocas semanas.
  • El reposo rara vez basta. La escisión de la cabeza femoral con buena rehabilitación da un pronóstico muy bueno en perros pequeños.
  • Es hereditaria y no hay test de ADN: pregunta al criador por ella.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes en un perro?

Es la muerte del hueso de la cabeza del fémur porque deja de llegarle sangre mientras el cachorro todavía crece. El hueso se debilita, se hunde y se deforma, y la cadera duele y con los años desarrolla artrosis. Afecta sobre todo a razas pequeñas, entre ellas el caniche toy y el enano.

¿A qué edad aparece en el caniche?

Lo habitual es que empiece entre los 4 y los 11 meses, cuando la cadera aún está creciendo. Es raro que se manifieste por primera vez después del primer cumpleaños.

¿Se cura sola o hace falta operar?

Casi nunca se resuelve sola. El reposo y los analgésicos ayudan solo a una minoría de perros; la mayoría sigue con dolor. El tratamiento habitual es la escisión de la cabeza y el cuello del fémur, y los perros pequeños suelen recuperarse muy bien, sobre todo con fisioterapia.

¿Es hereditaria? ¿Se puede evitar con un test?

La herencia tiene un papel importante, pero no se conoce el patrón y no existe test de ADN. Los perros afectados no deben criar. Pregunta al criador si ha aparecido en sus líneas, porque no figura entre las pruebas de salud habituales.

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