Epilepsia en el caniche: qué hacer durante y después de una crisis
Por la redacción de The Poodle Guide · Actualizado el 26 de octubre de 2026

Tu caniche dormita en el sofá y, de repente, algo no va bien. Cae de costado, las patas pedalean, babea, quizá se hace pis. Un minuto después se levanta tambaleándose y te mira como si no supiera dónde está. Quien lo ve por primera vez se asusta muchísimo. Esto es lo que conviene hacer en ese momento, lo que pasará después en la clínica y lo que significa la epilepsia en esta raza, en cualquiera de sus cuatro tallas.
Una crisis no siempre es epilepsia
Una crisis epiléptica es una descarga eléctrica descontrolada en el cerebro. Puede tener tres tipos de origen. A veces el problema está fuera del cerebro, por ejemplo una intoxicación o una bajada de azúcar. A veces hay algo en el propio cerebro, como una inflamación o un tumor. Y cuando no se encuentra ninguna causa se habla de epilepsia idiopática, la epilepsia "propiamente dicha".
En un cachorro de caniche toy (y en los enanos más pequeños) conviene pensar primero en el primer grupo. Un cachorro de pocas semanas tiene muy pocas reservas y, con estrés o si se salta una comida, el azúcar en sangre puede caer en picado. Empieza con temblores, apatía y pérdida de equilibrio y puede acabar en convulsiones. Más sobre esto en las primeras noches con tu cachorro. Esta causa afecta sobre todo a las tallas más pequeñas; un caniche mediano o gigante adulto no suele tener ese problema. También los tóxicos, como el xilitol o el chocolate, pueden provocar crisis: mira los alimentos prohibidos para el caniche.
Durante la crisis: qué hacer y qué no
No puedes parar una crisis, pero sí evitar que se haga daño y conseguir que el veterinario tenga la mayor información posible.
- Mantén la calma y despeja el espacio: aparta sillas y mesitas, aléjalo de las escaleras y del borde del sofá.
- No lo sujetes y no metas la mano en su boca. Un perro no se traga la lengua. Las mandíbulas se cierran con fuerza y puede morderte sin querer.
- Mira el reloj. Una crisis parece eterna, pero suele durar entre medio minuto y unos pocos minutos.
- Grábalo si puedes. Un vídeo le dice al veterinario más que cualquier descripción.
- Después, tranquilidad. Muchos perros quedan desorientados e inquietos un rato. Luz tenue, silencio y déjalo recuperarse.
Llama de inmediato a un veterinario de urgencias si la crisis dura más de 5 minutos, si encadena varias sin recuperarse entre ellas, o si es la primera de su vida y el perro no mejora pronto. Una crisis larga o en racimo es una urgencia. Si tu clínica habitual no tiene guardia, localiza ya el hospital veterinario 24 horas más cercano y guarda su teléfono: a las tres de la madrugada no es el momento de buscarlo.
Las crisis suelen darse en reposo, de noche o justo cuando no estás. Una cámara para mascotas te permite revisar qué pasó, y la fecha y hora de cada episodio es oro para tu veterinario.
El diagnóstico: descartar
No hay una prueba que confirme la epilepsia idiopática; el veterinario llega a ella por exclusión. Según la guía del grupo internacional de trabajo en epilepsia veterinaria (IVETF), encaja con un perro que ha tenido al menos dos crisis sin desencadenante separadas por 24 horas o más, cuya primera crisis ocurrió entre los 6 meses y los 6 años, y que entre crisis está normal en la exploración física y neurológica. Los análisis de sangre y orina no deben mostrar alteraciones.
Si empieza antes de los 6 meses o después de los 6 años, o hay anomalías entre crisis, aumenta la probabilidad de otra causa. Entonces suele hacerse una resonancia magnética y, a veces, un análisis del líquido cefalorraquídeo en un centro de neurología. En un caniche senior que de pronto empieza con crisis, esa conversación es seria.
Desde la primera crisis, lleva un diario: fecha, hora, duración, qué viste y cuánto tardó en recuperarse. Con él el veterinario decidirá si hace falta tratar y cuándo.
Tratamiento: menos crisis, no siempre cero
Tras una única crisis aislada normalmente no se trata. Se plantea empezar con medicación cuando hay dos o más crisis en seis meses, crisis en racimo o una crisis larga. Entre los fármacos habituales están el fenobarbital y la imepitoína (Pexion), autorizada en la Unión Europea y en España para perros, que solo se dispensa con receta veterinaria. La elección y la dosis las decide el veterinario según el caso.
Siendo honestos: el objetivo es que las crisis sean menos frecuentes y más leves. Una parte de los perros queda sin crisis, pero ni mucho menos todos, y el tratamiento suele ser de por vida. Da la medicación siempre a las mismas horas; un pastillero semanal evita dosis dobles u olvidadas. En un perro de pocos kilos las pastillas a veces hay que partirlas: hazlo solo como te indique el veterinario. Y nunca la suspendas por tu cuenta: retirarla de golpe puede desencadenar una crisis grave. Los controles de sangre periódicos forman parte del tratamiento.
Si tienes un seguro para caniche, revisa cómo trata las enfermedades crónicas y hereditarias y los síntomas anteriores a la contratación. Una enfermedad que ya ha aparecido rara vez se cubre después.
Hereditaria, y qué implica para la cría
La herencia juega un papel en el caniche, en todas las tallas. En el caniche gigante (estándar), un estudio de pedigríes en Estados Unidos (Licht et al.) describió una forma familiar de epilepsia. En un estudio japonés con 70 perros con epilepsia idiopática, el caniche toy fue la raza más frecuente, con 16 perros. Dicho de otro modo: no es una cuestión de talla. No existe test de ADN.
La conclusión es clara: un perro con epilepsia diagnosticada no debe criar, y conviene avisar al criador para que lo sepa y pueda valorar sus líneas. Si el tuyo tiene pedigrí, ese aviso ayuda a los próximos compradores. Como no hay test, la pregunta tienes que hacerla tú antes de comprar. En España, desde la Ley 7/2023 de protección animal, los perros solo pueden venderse a través de criadores registrados y no en tiendas; es una buena base, pero no sustituye a las preguntas. Un criador serio sabe si ha habido epilepsia en sus líneas y te lo dice sin rodeos. Quien nunca sabe nada de sus cachorros una vez vendidos, simplemente no lo sabe. Es un punto más de la lista de salud del caniche, y otra razón para leer antes cómo comprar un caniche y comparar las tallas de caniche.
En resumen
- No toda crisis es epilepsia. En cachorros muy pequeños, la bajada de azúcar es una causa conocida.
- Durante la crisis: despejar el espacio, no sujetar, no meter la mano en la boca, mirar el reloj y grabar.
- Más de 5 minutos o varias seguidas: urgencias veterinarias ya.
- El diagnóstico es por exclusión: exploración, sangre y orina, y resonancia si hay dudas.
- La medicación reduce las crisis, pero suele ser de por vida. Nunca suspenderla por tu cuenta.
- Hereditaria y sin test de ADN: no criar con un perro con epilepsia y avisar siempre al criador.




