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Enfermedad de Addison en el caniche: señales, prueba y tratamiento

Por la redacción de The Poodle Guide · Actualizado el 12 de octubre de 2026

Primer plano de un caniche albaricoque de pelo rizado tumbado sobre una alfombra gris, con la cabeza apoyada abajo, mirando hacia arriba con calma

Tu caniche come mal durante un par de días, vomita una vez y está apagado. Luego se recupera. Unas semanas después vuelve a pasar, sin una causa clara. Cuadros vagos y repetidos como este pueden deberse a muchas cosas, y a veces es la enfermedad de Addison, que los veterinarios llaman «la gran imitadora» (the great pretender) porque se parece a casi todo. En este artículo te explicamos qué es, qué señales merecen atención, cómo se confirma y cómo puede vivir un perro con ella.

Qué es la enfermedad de Addison

En el Addison (el nombre médico es hipoadrenocorticismo) las glándulas suprarrenales producen muy pocas hormonas. Intervienen sobre todo dos:

  • El cortisol, que ayuda al cuerpo a afrontar el estrés y contribuye a mantener la digestión y el azúcar en sangre.
  • La aldosterona, que regula el equilibrio de sal y potasio y, con él, la tensión arterial y el ritmo del corazón.

En la mayoría de los perros con Addison faltan las dos. En el caniche grande se sospecha un proceso autoinmune, pero la causa exacta no se conoce.

Caniches y Addison: qué sabemos y qué no

El caniche figura entre las razas con riesgo aumentado, aunque los datos son desiguales. La mayor parte de la investigación se ha hecho en el caniche grande: en una encuesta, el 8,6 % de los ejemplares estaba afectado, y la heredabilidad se estima alta, en torno a 0,76 (Famula y cols., 2003; Friedenberg y cols., 2016). Para el toy y el enano no existen cifras propias; en algunas listas de razas con riesgo aparece «el caniche» sin distinguir tallas. Por eso no afirmamos que todos los caniches estén en riesgo, pero sí que es mejor conocer las señales que pasarlas por alto. Si dudas de qué tamaño es el tuyo, repasa las tallas del caniche.

Otros datos útiles:

  • La mediana de edad al diagnóstico ronda los 4 años, con casos descritos desde los 2 meses hasta los 14 años.
  • En muchos estudios, entre el 60 y el 70 % de los afectados son hembras, aunque no todos los trabajos lo confirman por igual.
  • No hay ninguna prueba de ADN validada para este problema, así que un criador no puede «descartarlo» con un test como hace con otras enfermedades.

Las señales: vagas, e intermitentes

Los síntomas se parecen a los de muchos problemas comunes. Fíjate en el patrón, no en un mal día:

  • menos apetito o comer con desgana;
  • vómitos y diarrea que a veces se pasan solos;
  • decaimiento y menos ganas de pasear o jugar;
  • pérdida de peso sin motivo aparente;
  • temblores o debilidad;
  • a veces, más sed y más pis de lo normal.

Un rasgo característico es que el estrés suele empeorar los síntomas: una mudanza, una estancia en una residencia canina, un viaje largo o una noche de petardos. Si tu perro se resiente una y otra vez en esos momentos, cuéntaselo al veterinario.

Urgencia: la crisis addisoniana

A veces el cuadro se desbarata de golpe. En una crisis addisoniana cae la tensión, sube el potasio en sangre y el corazón puede latir peligrosamente lento; también puede bajar el azúcar. El perro se desploma, está muy débil, vomita mucho o tiene diarrea, a veces con sangre. Es una emergencia: acude de inmediato a un veterinario de urgencias. Con suero intravenoso y hormonas en la clínica, la mayoría de los perros sale adelante.

Cómo se diagnostica

Un análisis de sangre rutinario suele dar la primera pista, por ejemplo una relación alterada entre sodio y potasio, pero no es lo bastante específico. El diagnóstico se confirma con la prueba de estimulación con ACTH: el veterinario extrae sangre, inyecta ACTH sintética (la señal que normalmente activa las suprarrenales) y vuelve a extraer sangre una o dos horas después. Si el cortisol casi no sube, el diagnóstico queda confirmado. Un cortisol basal bajo ya puede ayudar a descartar el Addison o a hacerlo más probable.

El tratamiento: de por vida, pero llevadero

El Addison no se cura, pero se compensa reponiendo las hormonas que faltan:

  • La aldosterona se repone sobre todo con una inyección de pivalato de desoxicorticosterona (DOCP) cada pocas semanas. Es el principio activo de Zycortal, autorizado en la Unión Europea desde 2015 mediante el procedimiento centralizado de la EMA, que vale también para España. Como alternativa existe la fludrocortisona en comprimidos diarios.
  • El cortisol se repone casi siempre con una dosis pequeña de prednisolona cada día.

Durante los primeros meses suelen hacerse análisis cada dos semanas aproximadamente para afinar la dosis, y después cada 3 a 6 meses. En días de estrés previsible, como una estancia en residencia o una enfermedad, los especialistas recomiendan duplicar temporalmente la prednisolona; acuerda siempre esa pauta con tu veterinario antes de que haga falta.

La buena noticia es que, con un diagnóstico temprano, medicación constante y revisiones, el pronóstico es excelente. Muchos perros tienen una calidad de vida y una duración normales (más en la esperanza de vida del caniche).

En la práctica: costes, seguro y viajes

  • Seguro: el seguro de responsabilidad civil que exige la Ley 7/2023 a los titulares de perros cubre daños a terceros, no los gastos veterinarios de tu perro. Si quieres cobertura de salud, comprueba antes de contratar cómo trata las enfermedades crónicas y preexistentes; lo explicamos en seguro para caniche.
  • Cuidadores y residencias: deja por escrito la medicación, la dosis para días de estrés y el teléfono de tu veterinario.
  • De viaje: lleva medicación de sobra y localiza antes la clínica más cercana; hay más consejos en viajar con caniche.
  • Al elegir cachorro: la Ley 7/2023 solo permite vender perros a través de criadores inscritos en el registro correspondiente. Pregunta por las enfermedades en las líneas de los padres; lo desarrollamos en comprar un caniche toy.

En resumen

  • En el Addison, las suprarrenales producen poco cortisol y, normalmente, poca aldosterona.
  • La investigación se centra en el caniche grande; para el toy y el enano no hay cifras propias, pero la raza figura en las listas de riesgo.
  • Los síntomas son vagos, van y vienen y empeoran con el estrés. Un colapso o vómitos intensos son una urgencia.
  • La prueba de estimulación con ACTH confirma el diagnóstico.
  • Con reposición hormonal de por vida y revisiones, el pronóstico es excelente.

Para el panorama general de las enfermedades de la raza, lee la salud del caniche toy; en caniches grandes, también la ficha del caniche gigante. Este artículo no sustituye al veterinario: si tienes dudas, que revise a tu perro.

Preguntas frecuentes

¿Es frecuente la enfermedad de Addison en el caniche?

La mayoría de los estudios se han hecho en el caniche grande (estándar). En una encuesta, el 8,6 % de los caniches grandes tenía Addison, y la heredabilidad se estima alta. Para el toy y el enano no hay cifras propias, pero «el caniche» aparece en las listas de razas con riesgo, así que conviene conocer las señales en cualquier talla.

¿Cuáles son los primeros síntomas del Addison en un perro?

Son vagos e intermitentes: poco apetito, vómitos, diarrea, decaimiento, pérdida de peso, debilidad o temblores y, a veces, más sed y más pis. El estrés suele empeorarlos. Si estos episodios se repiten, pregunta a tu veterinario si se ha descartado el Addison.

¿Puede un perro con Addison vivir muchos años?

Sí. Con diagnóstico a tiempo, medicación de por vida y análisis periódicos, el pronóstico es excelente según los especialistas, y muchos perros tienen una calidad y una esperanza de vida normales. La clave es no interrumpir nunca el tratamiento y ajustar la dosis con el veterinario en épocas de estrés o enfermedad.

¿Existe un test genético del Addison para caniches?

No hay ninguno validado que los criadores puedan usar de forma rutinaria. Por eso un buen criador es transparente sobre las enfermedades que haya en las líneas de los reproductores.

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