Luxación de rótula en el caniche: el paso a tres patas, los grados y la cirugía
Por la redacción de The Poodle Guide · Actualizado el 31 de agosto de 2026

Tu caniche levanta de golpe una pata trasera, da dos o tres pasos a tres patas y sigue como si nada. Ese paso saltarín es la imagen clásica de la luxación de rótula, y en las tallas pequeñas no es nada raro.
Qué ocurre dentro de esa rodilla
La rótula se desliza por un surco en el extremo inferior del fémur. Si ese surco es demasiado plano o los huesos de la pierna van algo rotados, se sale al apoyar y la rodilla ya no se extiende: el perro levanta la pata hasta que encaja sola.
Es una de las afecciones ortopédicas más frecuentes del perro. Según el Colegio Americano de Cirujanos Veterinarios (ACVS) se diagnostica en torno al 7 % de los cachorros, y en aproximadamente la mitad de los casos están afectadas las dos rodillas.
Por qué el toy y el enano encabezan las listas
Un estudio japonés de 2019 exploró 2.048 cachorros de nueve razas populares: el 20,3 % tenía la rótula luxable. El caniche toy encabezó la tabla con un 38,1 %, seguido del shiba (34,9 %) y del pomerania (26,9 %); el bichón maltés cerraba la lista con un 2,1 %. De los afectados, el 86 % lo estaba de las dos rodillas.
Ojo: procedían del comercio, así que la cifra retrata la cría sin selección. En 119 clínicas de atención primaria en Inglaterra se diagnosticó en el 1,30 % de 210.824 perros, con edad mediana al diagnóstico de 4,0 años. Lo que el estudio japonés sí demuestra es la herencia: los hermanos de camada de un cachorro afectado tenían 6,3 veces más riesgo, y hasta 16,2 veces desde el grado 2. Por eso el criador es media historia.
Los pequeños hacia dentro, los grandes hacia fuera
En las razas pequeñas la rótula se desplaza casi siempre hacia el interior de la pierna, la forma medial, doce veces más frecuente que en las grandes. Se concentra en el caniche toy, de 24 a 28 centímetros y 2 a 4,5 kilos, y en el enano, de 28 a 35 centímetros y 4 a 7 kilos. El mediano aparece bastante menos, y el gigante, de 45 a 60 centímetros y 20 a 30 kilos, mucho menos.
La talla no solo cambia la frecuencia, también la dirección: en los perros grandes predomina la forma lateral, hacia fuera, y su probabilidad aumenta con el tamaño. Un gigante con cojera intermitente necesita exploración ortopédica completa, porque ahí entran también la cadera y el cruzado. Un punto más al comparar las cuatro tallas.
Los grados, y por qué el 2 es el punto de inflexión
El diagnóstico es manual: el veterinario palpa si la rótula sale del surco, de pie y tumbado, sin sedación. La escala de referencia es la de Putnam:
- Grado 0: la rótula no se desplaza fuera del surco.
- Grado 1: se luxa solo con presión manual y vuelve sola.
- Grado 2: se luxa de forma espontánea y vuelve también sola, con la rotación de la pierna.
- Grado 3: está luxada de forma permanente, aunque se recoloca con la mano.
- Grado 4: está luxada de forma permanente y ya no se puede recolocar.
En España ese examen lo hacen veterinarios habilitados y queda en un certificado oficial de rótula. Los clubes de raza de la RSCE, la Real Sociedad Canina de España, fijan qué grados se admiten en cría. La pregunta útil no es si los padres están sanos, sino qué grado tienen por escrito.
La Ley 7/2023 de protección animal juega a tu favor: restringe la cría y la venta a criadores registrados y prohíbe vender perros en tiendas. Pide los resultados de rótula de ambos progenitores antes de reservar un cachorro. Quien no los tenga no ha hecho el trabajo.
Qué ves tú en casa
Fíjate en una marcha rígida o con las patas abiertas, tropiezos, dificultad para levantarse tras dormir o un perro que deja de saltar al sofá. Como suele ser bilateral, a veces pasa desapercibido: no hay una pata buena con la que comparar.
Dos cosas lo convierten en algo más que un tic. Una rodilla inestable se desgasta y acaba en artrosis. Y el cruzado anterior carga de más: entre el 13 % y el 25 % de los perros con luxación medial presentan además lesión de ligamento cruzado. Por eso está en el núcleo de la salud del caniche.
Esperar u operar
El grado 1 y un grado 2 leve se manejan de forma conservadora: peso ajustado, musculatura y fisioterapia. Pero conservador no es no hacer nada. De los perros con un grado 2 no detectado y seguidos cuatro años, la mitad terminó con cojera crónica o necesitó cirugía igualmente.
En los grados 3 y 4, y en un grado 2 con síntomas, la cirugía es la vía razonable. Combina profundizar el surco, trasladar la inserción del tendón rotuliano en la tibia y tensar la cápsula. Más del 90 % de los propietarios queda satisfecho, pero pequeña no es: las complicaciones van del 13 % al 48 %. Cuenta con ocho a doce semanas de actividad restringida.
El precio varía mucho entre comunidades y clínicas: de varios cientos de euros a más de mil por rodilla según el centro y las pruebas incluidas. Pide presupuesto veterinario por escrito. Y mira qué cubre tu seguro para caniche: lo preexistente queda fuera, así que no dejes la póliza para después del primer paso a tres patas.
Qué puedes hacer en casa
- El peso, primero. En un perro de 2 a 4,5 kilos cada cien gramos cuentan: sobrepeso en el caniche.
- Menos saltos. Bajar del sofá es un impacto que esa rodilla no necesita: una rampa ahorra decenas al día.
- Agarre en suelos lisos. Sobre parqué las patas patinan en cada giro: alfombras y pelo corto entre las almohadillas.
- Músculo con calma. Un paseo diario rinde más que diez minutos de pelota; antes del agility, consulta qué ejercicios convienen.
- Que lo valoren. Un grado documentado es tu comparación para el año que viene, sobre todo en un caniche senior.
En resumen
- Unos pasos a tres patas y seguir andando: la señal clásica.
- Forma medial: doce veces más frecuente en razas pequeñas; el toy encabeza las listas.
- En el gigante es mucho menos habitual y, cuando aparece, suele ser lateral.
- Es hereditaria: los hermanos de camada tienen hasta 16 veces más riesgo.
- Pide a un criador registrado el certificado de rótula de ambos progenitores.
- Grados 1 y 2 leve: peso, músculo y fisioterapia. Grados 3 y 4: cirugía y ocho a doce semanas de reposo.




