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The Poodle Guide

Glándulas anales del caniche: señales, vaciado y qué evitar

Por la redacción de The Poodle Guide · Actualizado el 24 de agosto de 2026

Caniche toy albaricoque de pelo rizado con arnés verde, de pie sobre la hierba de un parque

Tu caniche arrastra el trasero por la alfombra o se lame bajo la cola. Casi nunca son parásitos: son dos sacos junto al ano avisando de algo. Los tienen las cuatro tallas, pero el problema se concentra en el toy y el enano.

Qué son y para qué sirven

Son dos bolsitas a ambos lados del ano, en las posiciones de las cuatro y las ocho del reloj, a uno o dos centímetros de la abertura. Quedan entre el esfínter interno y el externo y desembocan por un conducto fino en el borde del ano. Producen un líquido aceitoso de olor fuerte, a pescado: una tarjeta de visita que da a las heces un olor individual y sirve para el reconocimiento entre perros. Con cada deposición firme la presión exprime un poco el contenido; mientras funcione, no notarás nada.

Por qué afecta sobre todo al toy y al enano

Un cuestionario a veterinarios neerlandeses situó la incidencia de las afecciones no malignas en el 15,7 % de los perros: obstrucción 8,9 %, inflamación 4,05 % y absceso 2,75 %. El 60,34 % señaló a las razas de menos de 10 kilos como grupo sobrerrepresentado, frente al 3,44 % de las de más de 30 kilos; las más citadas, chihuahua (14,53 %), labrador (12,79 %) y bulldog francés (11,63 %). El 87,7 % lo ve más en adultos que en cachorros.

Las fuentes veterinarias estadounidenses citan al caniche toy y al caniche enano entre las razas predispuestas, junto al chihuahua, el lhasa apso, el cocker spaniel, el basset hound y el beagle. El toy, de 2 a 4,5 kilos, entra de lleno en la franja de riesgo; el gigante apenas figura: un punto más al elegir entre las cuatro tallas.

Aun así, el riesgo real por raza nunca se ha establecido bien: en dos estudios retrospectivos los más representados fueron el pastor alemán y el labrador. La incidencia en clínicas de primera opinión va del 4,4 % al 15,7 % y la saculitis anal supone un 12 % de los casos.

Pesan más las circunstancias. La comorbilidad más frecuente es la alergia: los perros atópicos presentan una disbiosis de las glándulas anales que favorece la saculitis. La otra constante son las heces blandas, porque sin heces firmes desaparece la presión que exprime los sacos: un estudio vio diarrea en el historial del 75 % de los casos, y otro más reciente malas deposiciones en el 20,6 %. Con el sobrepeso las pruebas están divididas: un 31,6 % de los veterinarios ve relación, el 66,7 % no aprecia diferencias de condición corporal y un estudio británico no halló ninguna (más en sobrepeso en el caniche).

Las señales

  • Arrastrar el trasero por el suelo: el primer aviso.
  • Lamerse o morderse la base de la cola.
  • Olor fuerte, a pescado, de pronto en casa.
  • Sentarse con dificultad o hacer esfuerzos al defecar.
  • Enrojecimiento o hinchazón dolorosa a uno o dos centímetros del ano: inflamación o absceso, llama el mismo día.
  • Sangre o pus bajo la cola: un absceso abierto.

De la obstrucción al absceso

El orden es casi siempre el mismo: el secreto se espesa, el conducto se obstruye, el saco se hincha y pica, las bacterias proliferan y aparece la inflamación. En el peor caso se forma un absceso que se abre paso por la piel y deja una fístula.

El veterinario vacía los sacos y arrastra con un lavado el material cuajado; si hay infección añade antibiótico y analgesia, y si duele demasiado lava bajo sedación ligera. El protocolo habitual es vaciado manual, sonda en el conducto, lavado con suero fisiológico e infusión de una pomada ótica con antibiótico, antimicótico y glucocorticoide, repetido cada dos semanas. Solo si falla una y otra vez se plantea extirpar los sacos: último paso, no rutina. Que entre en el seguro para caniche depende de la compañía.

Por qué no conviene vaciarlas "por si acaso"

En muchas peluquerías caninas el vaciado va incluido, y eso pesa en un caniche, que pasa por la mesa cada seis u ocho semanas. Los dermatólogos veterinarios opinan otra cosa: unas glándulas sin síntomas se dejan en paz. El vaciado rutinario deja líquido acumulado, hace que los sacos se llenen antes y obliga a repetirlo más a menudo, y el exceso irrita y daña la pared: obstrucción, infección y absceso se vuelven más probables. Pídele a tu peluquero que lo omita salvo indicación veterinaria. En casa tampoco lo intentes: con la presión equivocada dañas el conducto o la pared del saco.

Qué sí ayuda

  • Heces firmes y voluminosas. Exprimen las glándulas solas. El psilio, fibra soluble, se prescribe justamente para la obstrucción de los sacos anales: fácil de dosificar y con pocas calorías. Consulta la dosis con tu veterinario.
  • Desconfía de los suplementos para "glándulas anales": no tienen respaldo científico.
  • Toma en serio la diarrea recurrente y revisa si cae algo de la mesa que esté entre los alimentos prohibidos.
  • Investiga el picor. La alergia se hereda: pregunta por la piel de los reproductores a un criador registrado, único cauce legal de venta en España desde la Ley 7/2023, y comprueba el pedigrí de la RSCE.

La excepción en el perro mayor

Si notas un bulto firme junto al ano en un caniche mayor, que lo valoren siempre. El adenocarcinoma de las glándulas apocrinas de los sacos anales supone un 2 % de los tumores cutáneos y el 17 % de los perianales, afecta de media a perros de diez años y suele descubrirse por casualidad en una exploración rectal. Otras señales: esfuerzos al defecar, estreñimiento, apatía, falta de apetito, vómitos y más sed y orina; entre el 25 % y el 40 % desarrolla hipercalcemia. De ahí la revisión anual con tacto rectal, dos veces al año en un caniche senior. El resto de puntos débiles, en salud del caniche.

En resumen

  • Arrastrar el trasero y lamerse bajo la cola: primeras señales.
  • Sobrerrepresentadas las razas de menos de 10 kilos: toy y enano sí, gigante mucho menos.
  • El vaciado preventivo sin síntomas se desaconseja y suele ser contraproducente.
  • Enrojecimiento, hinchazón, sangre o pus, o un bulto firme en un perro mayor: al veterinario.

Preguntas frecuentes

¿Por qué arrastra mi caniche el trasero por el suelo?

Arrastrar el trasero es la señal más conocida de unas glándulas anales llenas o inflamadas: el perro intenta aliviar la presión o el picor. También puede deberse a parásitos, a restos de suciedad en el pelo o a un problema de piel. Si dura más de un día o dos, que lo valore tu veterinario.

¿Hay que vaciar las glándulas anales de forma preventiva?

No. Unas glándulas sanas se vacían solas con cada deposición firme. Los dermatólogos veterinarios desaconsejan el vaciado rutinario sin síntomas, porque irrita la pared de los sacos y hace más probables la obstrucción, la infección y el absceso, en lugar de menos.

¿Puedo vaciárselas yo en casa?

Mejor no. Con la técnica equivocada dañas el saco o el conducto de salida, y eso acaba en irritación o infección. Deja el vaciado al veterinario y pregúntale antes si en tu perro hace falta siquiera.

¿Le pasa a todas las tallas de caniche por igual?

No. Todos los perros tienen glándulas anales, pero los problemas se concentran en las razas de menos de 10 kilos, así que el caniche toy y el enano están mucho más expuestos que el mediano y, sobre todo, que el gigante.

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